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¿Intestino permeable = Cerebro permeable?

Sensibilidad al Gluten

10 Enero 2018

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.”

Santiago Ramón y Cajal (Médico español, premio Nobel de Medicina en 1906)

¿Sabías que daños en la barrera que protege a nuestro cerebro se deben con más frecuencia a nuestro tipo de alimentación que a traumatismos cerebrales?

Recientemente, tuvimos la oportunidad de asistir a la Conferencia Internacional de Medicina Funcional de este año: “El Cerebro dinámico: revelando el potencial de la neuroplasticidad para revertir la neurodegeneración (“The Dynamic Brain: Revealing the potential of neuroplasticity to reverse neurodegeneration)

Si no tienes la menor idea de lo que significa la “neuroplasticidad” te invitamos a leer  nuestro artículo en honor al día mundial del Alzheimer: ¿Qué sabemos acerca del Alzheimer?

Del congreso podemos destacar las siguientes conclusiones:

1. El cerebro es un órgano moldeable, se adapta a los estímulos que recibe, por lo tanto muchas áreas del cerebro pueden estimularse para su regeneración.

2. La influencia más importante es del tipo ambiental.  Más allá de factores mundialmente reconocidos como la edad, los traumatismos y alteraciones genéticas, otros factores como la alimentación, la exposición a toxinas y la falta de estimulación cognitiva, son solo algunos de los elementos externos que tienen una fuerte influencia en la función cerebral. 

3. Revertir y no solo prevenir la neurodegeneración. Hoy en día, más investigaciones se concentran en determinar no solo como prevenir esta degeneración sino también como revertirla a través de terapias funcionales e integrativas, dando vital importancia a la inmuno-nutrición.

La inmuno-nutrición es entender que los alimentos influyen en el sistema digestivo y nuestro peso, pero también tienen una relación directa con nuestro sistema inmune y sistema nervioso.

Miles de investigaciones reconocen la importancia de una alimentación saludable en nuestra salud y cada día nuevos descubrimientos científicos destacan el papel que tienen los alimentos en la modulación (activación o desactivación) de rutas de regeneración de cualquier tipo de célula en nuestro cuerpo. Por ello, hay temas que son base fundamental para nosotros, de los cuales estamos constantemente investigando y aprendiendo cada día más, como es el caso de:

El intestino  -    El cerebro   -   La microflora

Y lo más importante, la relación entre ellos. En uno de nuestros últimos artículos, les explicábamos que hoy en día se está estudiando la existencia de “3 cerebros” en nuestro organismo  y la interacción entre ellos. Estos “3 cerebros” hacen referencia a:

1. El “cerebro”  de nuestro sistema nervioso central.

2. El “cerebro” que conforma la red de neuronas dentro de nuestro intestino.

3. El “cerebro” que conforma nuestra microbiota (o bichitos en nuestro cuerpo) que tienen la capacidad de enviar señales que afectan e interactúan con las señales de nuestro primer y segundo cerebro.

Como vemos, el intestino y el cerebro tienen una relación intrínseca, por lo que daños en alguno de estos órganos causa alteraciones en el otro. Este es el caso de la existencia de permeabilidad.

La “permeabilidad” es la condición que ocurre cuando se “abren espacios” entre las células que conforman las diferentes barreras internas de nuestro organismo. Por ejemplo, nuevos estudios científicos se orientan a estudiar una condición llamada síndrome de intestino permeable, en la que la ocurre una alteración en la estructura de la pared intestinal. Estos cambios en la estructura, son como pequeños espacios que permiten la entrada de sustancias como los antígenos alimentarios, desperdicios metabólicos, toxinas y bacterias, favoreciendo su paso a través del torrente sanguíneo, generando que lleguen a diferentes órganos del cuerpo.

Como estas sustancias son toxicas para el cuerpo y “se escaparon”, llegan a la sangre favoreciendo un aumento significativo de inflamación, estimulando el modo de ataque contra esas moléculas extrañas, que también puede causar que  nuestro sistema inmunológico se confunda y comience a atacar a su propio cuerpo  como si fuera su enemigo, generando síntomas de autoinmunidad.

¡Recuerda que más del 70% de nuestro sistema inmune se encuentra en nuestro intestino! Por eso decimos que el intestino es la puerta de entrada a todas las enfermedades: ver más.

Muy a menudo, el síndrome del intestino permeable está asociado con diversas enfermedades, no solo directamente del intestino como la Enfermedad de Crohn y la Enfermedad Celiaca, sino también se relaciona con:

* Trastorno del Espectro Autista

* Trastornos endocrinos: como infertilidad, hipotiroidismo, endometriosis, etc.

* Sensibilidades y alergias alimentarias.

* Asma y dermatitis.

* Entre otros.

Así mismo, por medio del eje intestino-cerebro, las causas que generaron ese intestino permeable llegan más fácilmente a la barrera que recubre al cerebro, barrera hematoencefálica, favoreciendo el daño de la misma.  Ya que así como el intestino está protegido por una barrera que es la pared intestinal, el cerebro también está protegido por una barrera, llamada barrera hematoencefálica. Esta barrera, es una estructura formada por células de capilares endoteliales selladas por uniones estrechas que restringen el paso de sustancias o moléculas de la sangre hacia las células del sistema nervioso. Estas uniones son de proteínas que, de acuerdo a las necesidades metabólicas del cerebro, van a estar sujetas a cambios en su expresión, localización y formación, para permitir el paso o no de dichas moléculas (Baniste, y otros, 2014).

Cuando hay intestino permeable, ¿también puede haber un “cerebro permeable”?

Cada vez más científicos responden que.

Hoy en día, se ha descubierto y se continúa estudiando, la relación entre el Síndrome de Intestino Permeable o “Leaky Gut” y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer debido a la presencia de daños en la barrera hematoencefálica o “Leaky BBB (Blood Brain Barrier)”.

Muchos investigadores han propuesto a la inmuno-toxicidad, asociada a la presencia de intestino permeable, como uno de los causantes del daño en la barrera hematoencefálica. La inmuno-toxicidad se relaciona con las toxinas provenientes del ambiente o de una microflora disbiótica y también por la presencia de antígenos alimentarios proveniente de alimentos a los que somos alérgicos o sensibles. Por lo tanto, cuando la barrera está dañada, favorece la activación del sistema inmune, causando mayor daño local en la estructura de la barrera y generando una disminución en la capacidad de excretar desechos del cerebro. Además, hay un aumento en la producción de citosinas proinflamatorias y en la entrada de toxinas, interfiriendo en los mecanismos de sinapsis causando disfunción y degeneración neuronal (Iadecola, 2015).

Por ello, una de las propuestas para la prevención de enfermedades neurodegenerativas y otras enfermedades crónicas, es el manejo prioritario del intestino permeable. Ya que los individuos podrían tener diversos grados de permeabilidad intestinal que conducen, como ya hemos visto, a una gran variedad de problemas de salud. Y esto, como sabemos, está altamente  influenciado por los alimentos que elegimos comer.

Para saber más:

 Los 3 cerebros

¿Es el intestino nuestro segundo cerebro?

¿Cómo la flora intestinal puede afectar nuestro cerebro?

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