¿Es el aceite de Coco Saludable?

¿Es el aceite de Coco Saludable?

Sistema Digestivo

14 Julio 2017

El informe más reciente  de la American Heart Association (AHA) revolucionó el Internet y el mundo de la medicina al asegurar que el consumo de grasas saturadas como las que se encuentran en el aceite de coco, mantequilla y grasas animales, supone una predisposición mayor a desarrollar enfermedades cardiovasculares. De este informe se derivaron los llamativos titulares: "El aceite de coco, tan poco saludable como la grasa de vaca y la mantequilla" declarando que el aceite de coco es peligroso y que se  debería usar margarina para proteger la salud cardíaca.

Después del reciente “boom” confirmando las virtudes  del aceite de coco,  ahora es un “shock” recibir el  informe de parte la AHA.  Es confuso ¿Verdad? En este artículo iremos explicando del por qué remover el aceite de coco para algunas personas puede ser un gran error.

¿Qué dijo la AHA?

* De acuerdo con la última recomendación de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), las grasas saturadas como la mantequilla y el aceite de coco deben evitarse con el fin de reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón.

* La AHA afirma que reemplazar las grasas saturadas con grasas poliinsaturadas como la margarina y los aceites vegetales podría reducir hasta en un 30 % el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, casi al igual que las estatinas.

* La AHA basa sus conclusiones en cuatro estudios de los 60s.

Nuestro análisis

El primer lugar, en las directrices del informe de la AHA se recomienda limitar la ingesta de grasas saturadas a 30 gramos por día para el hombre y 20 gramos para las mujeres, NO están indicando a las personas que supriman el consumo de grasas saturadas para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. Esta cantidad es relativamente fácil de cubrir con una dieta rica en alimentos de origen animal y grasas como el aceite de coco y mantequilla. Sin embargo, es importante señalar que a pesar de un gran número de evidencia que cataloga las grasas saturadas como perjudiciales, los últimos metanálisis (Metaanalysis of prospective cohort studies evaluating the association of saturated fat with cardiovascular disease, 2010; Association of dietary, circulating, and supplement fatty acids with coronary risk: a systematic review and meta-analysis, 2014; Dietary fat and coronary heart disease: summary of evidence from prospective cohort and randomised controlled trials 2009) sugieren que el consumo de grasas saturadas per se no son nocivos para la salud cardiovascular (FESNAD, 2015).

En segundo lugar, el AHA advierte contra el consumo de grasas saturadas, ya que aumenta el colesterol LDL. Es importante destacar que la AHA no señala la relación directa entre el consumo aceite de coco y la elevación de las LDL colesterol o “malo”, pero las noticias han mal interpretado los resultados culpando al aceite de coco de este resultado.

Estudios señalan que el aceite de coco es capaz también de elevar el HDL, o colesterol  "bueno".  De hecho, una investigación reciente que se realizó en Brasil encontró que la incorporación de aceite de coco extra virgen en la dieta proporciona un incremento de colesterol HDL saludable. Incluso ayudó a los pacientes a perder el exceso de masa corporal y reducir la cintura (Cardoso D y col, 2015).

En tercer lugar, la AHA hace entender que el LDL colesterol elevado es el mejor (o único) marcador de riesgo cardiovascular. Sin embargo actualmente se está usando la relación de Colesterol Total y HDL para medir riesgo cardiovascular y cada vez se utiliza solamente la molécula de LDL para medir este riesgo.

Harvard Medical (2015) explica: "La proporción de Colesterol Total a HDL es importante; cuanto menor sea el número, mejor. Por ejemplo, alguien con un colesterol total de 200 y un HDL de 60 tendría una proporción de 3,3 (200 ÷ 60 = 3,3). Si el HDL de esa persona es bajo, digamos 35, la proporción de colesterol total a HDL sería más alta: 5.7. "

Además, un estudio de más de 12.000 personas encontró que era el Colesterol Total bajo  y no el valor de LDL, en realidad el factor que aumenta el riesgo de morir por infartos, enfermedades Cardiovasculares y cáncer (Nago N y col; 2011).

En cuarto lugar, la AHA recomienda el uso de aceite vegetales poliinsaturados como el aceite de maíz y arroz. Esta recomendación no es solo obsoleta sino que puede ser peligrosa. La mayoría de aceites vegetales son refinados y provienen de cereales o semillas que están genéticamente modificadas. Un estudio en el British American Journal (BMJ 2016;353) demostró que estos aceites aumentaron el riesgo de enfermedades coronarias y muertes.

¿Cuál es la verdad sobre las grasas saturadas? Son muy importantes, conforman el 50% de las membranas  celulares y cada vez se relacionan menos con riesgo cardiovascular ¿Y el colesterol? Realmente lo necesitamos  para una salud cerebral óptima. Los nervios, hormonas esteroideas están compuestas por colesterol. Cada vez hay más estudios científicos que están desacreditando la idea de que ciertos alimentos altos en colesterol son malos para nosotros. Por ejemplo, un las guías dietéticas de los Estados Unidos (USDA; 2015) establecieron oficialmente que  no hay relación entre el consumo de huevos y el aumento de  colesterol dietético.

El problema no son las grasas, son los carbohidratos

Hace unos 50 años se formuló la hipótesis lipídica de la aterosclerosis, según la cual la ingesta de grasa saturada aumentaba el colesterol circulante y éste, a su vez, promovía la formación de placas de ateroma que ocasionaban oclusión arterial y subsiguientes episodios isquémicos. Esta evidencia, junto con el temor de que el poder energético de las grasas (comparado con el de los carbohidratos y las proteínas) promoviera ganancia de peso, fue el motivo de que, hasta la entrada la década de los 90, las guías dietéticas dirigidas a mantener la salud cardiovascular en la población occidental estuvieran firmemente dirigidas a la reducción de todo tipo de grasa dietética, no solo la saturada. En las últimas tres décadas la reducción progresiva del consumo de grasa como porcentaje de la energía en la población, particularmente en EEUU, con un aumento concomitante del consumo de carbohidratos, ha hecho bien poco para detener la epidemia de obesidad y diabetes en este país. Hoy en día está ampliamente aceptado que las dietas relativamente altas en grasa son beneficiosas para la salud si están compuestas mayoritariamente de grasas saludable (AGM y AGP), mientras que las dietas altas en carbohidratos, particularmente aquéllas con un alto índice glicémico, contribuyen no solo a un mayor riesgo cardiovascular, sino también de síndrome metabólico, obesidad y diabetes (FESNAD, 2015)

Una asociación independiente de la ingesta de grasa saturada con riesgo de ECV no se ha demostrado de forma consistente en los estudios epidemiológicos prospectivos. El reemplazo de las grasas saturadas con una ingesta más alta de carbohidratos, particularmente de los refinados, puede exacerbar la dislipidemia aterogénica asociada con la resistencia a la insulina y la obesidad que incluye aumento de triglicéridos, pequeñas partículas de LDL y disminución colesterol HDL (Siri-Tarino P, 2010)

¡Coloquemos los argumentos en una balanza!

Es importante colocar en una  balanza los factores positivos y negativos del aceite de coco:

Factores Positivos:

* Refuerza la función tiroidea.

* Promueve una función cerebral saludable.  

* Fortalece tu sistema inmunológico al mejorar la flora bacteriana

* Brindar un excelente “combustible” para su cuerpo y fomentar un metabolismo fuerte que pueda ayudar con la pérdida de peso.             

* Mantiene la piel sana y joven.

* Es un aceite estable a altas temperaturas, por lo cual es ideal para cocinar

Factores Negativos:

* Aumenta los niveles Triglicéridos en sangre tras su consumo

* Favorece el transporte de endotoxinas, las cuales se asocian con inflamación leve crónica.

¿Qué crees que tiene más peso en esta balanza? 

Nutriwhite opina que lo importante es obtener un buen balance diario entre grasas saturadas, polinsaturadas insaturadas y monoinsaturadas.  Por tanto, además de consumir el aceite de coco u otras grasas saturadas saludables,  hay que aumentar  los alimentos como pescados, aceite de linaza, mariscos,  aceite de oliva,  aguacate, nueces  y a la vez disminuir los ácidos grasos polinsaturados como los que contienen los aceites vegetales refinados. Tan importante como el consumo de grasas de buena calidad, es la reducción de los carbohidratos de la dieta y el aumento del es el  consumo de antioxidantes y polifenoles (a través de vegetales, té verde, cacao, cúrcuma, jengibre, etc) que reducen el estrés oxidativo. Pero lo más importante aún es REMOVER LOS ALIMENTOS QUE PRODUCEN INFLAMACIÓN, es decir, que causan sensibilidad.

En conclusión, la discusión debería centrarse  en cuáles alimentos producen inflamación, lo cual es la verdadera raíz de la enfermedad cardíaca. Con una dieta personalizada a través del Protocolo #3R se va directamente a la raíz: Remover: azúcares refinados, cereales, alimentos que causan sensibilidad y exceso de carbohidratos, estos producen resistencia a la insulina, altos niveles de TG y bajos niveles de HDL e inflamación  que son los mayores  causantes del aumento de riesgo de la enfermedad cardíaca. Reponer: con alimentos que no causan sensibilidad, se digieren correctamente, convierten en nutrientes  y por tanto no producen  inflamación ¿Que lograrás?  Recuperar tu Salud.


Bibliografía:

Cardoso D.A., Moreira A.S., de Oliveira G.M., Raggio Luiz R, Rosa G. (2015). A Coconut Extra Virgin Oil-Rich Diet Increases HDL Cholesterol And Decreases Waist Circumference And Body Mass In Coronary Artery Disease Patients. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26545671

Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (2015). CONSENSO SOBRE LAS GRASAS Y ACEITES EN LA ALIMENTACIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA ADULTA. FESNAD.

Nago N, Ishikawa S, Goto T, Kayaba K. (2011). Low cholesterol is associated with mortality from stroke, heart disease, and cancer: the Jichi Medical School Cohort Study. J Epidemiol.:  67-74. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21160131

Harvad Health Publications, (2015) Making sense of cholesterol tests: The pros and cons of total cholesterol, HDL, LDL, and triglyceride testing. Disponible en: http://www.health.harvard.edu/heart-health/making-sense-of-cholesterol-tests

Siri-Tarino P, Qi Sun, B Hu F, Krauss R (2010) Saturated fat, carbohydrate, and cardiovascular disease. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2824150/

USDA (2015) Scientific Report of the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee. Disponible en: https://health.gov/dietaryguidelines/2015-scientific-report/pdfs/scientific-report-of-the-2015-dietary-guidelines-advisory-committee.pdf

Ramsden C (2016) Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment. Disponible en: http://www.bmj.com/content/353/bmj.i1246

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