¿Serán ”los bichitos” causantes de la obesidad?

¿Serán ”los bichitos” causantes de la obesidad?

Obesidad/ Bajar de Peso

30 Noviembre 2017

Científicamente se ha demostrado que en nuestro organismo se alojan gran cantidad de bichitos que forman parte de nuestra microbiota intestinal. A su vez, se ha identificado que la misma varía y se desequilibra de una condición a otra, por lo tanto podríamos considerar que, en muchos casos, para revertir una condición será necesario reestablecer la flora bacteriana. Esto nos conlleva a pensar  que, ¿Conocer cómo equilibrar nuestra microbiota nos podría ayudar a revertir algunos problemas de salud como la obesidad?

Responder esa pregunta no es tarea sencilla, sin embargo les presentamos las razones por lo que nuestra respuesta ante dicha pregunta sería sí.

Estudios recientes demuestran que existen cerca de 10 billones de células humanas conocidas, y si agregamos un cero a esta cifra, obtendremos el número de microorganismos que viven en nuestro cuerpo, por lo que cada  persona es anfitriona de alrededor de 100 billones de células bacterianas, superando en un 10:1 a las células humanas. Es tan alta esta cantidad, que se ha reportado que aporta peso a nuestro cuerpo, aproximadamente 2 Kg, y hoy en día es considerado por los expertos como un “nuevo órgano” cuyas funciones específicas son claves en el mantenimiento de nuestra buena salud.

La microbiota debe estar balanceada, es decir, los bichitos buenos y malos deben estar en equilibrio para gozar de sus beneficios. Y cuando los malos o patógenos superan a los buenos se produce Disbiosis y el resultado final es inflamación y enfermedad. Si quieres conocer más sobre tu flora bacteriana, revísalo aquí.

Es justo ese el caso del sobrepeso u obesidad, el cual se debe a que cuando comemos alimentos inflamatorios fomentamos el crecimiento de bacterias malas en el intestino. Estas bacterias producen toxinas, dañan el revestimiento del intestino, dando como resultado un intestino permeable, que no cumple sus funciones de digestión y absorción de nutrientes. Dicha condición permite que el intestino permee toxinas, ya sea por alimentos que causan sensibilidad y/o presencia de micro-organismos patógenos, los cuales entran al torrente sanguíneo,  viajan y desencadenan una respuesta inmune, conduciendo a la inflamación crónica. A su vez, se genera el aumento de la secreción y resistencia a la insulina, produciendo almacenamiento de grasa abdominal, sobrepeso, enfermedades del corazón, alergias, enfermedades autoinmunes y todas las enfermedades inflamatorias conocidas; por todo esto, la obesidad debería ser llamada “Obesitis”.

En un experimento   de gran alcance publicado en julio de 2007 en la revista Diabetes, se destaca la gran importancia de la microbiota. La cual fue explicada por un experimento en el que consistía en tomar ratones delgados y luego los alimentarlos con una dieta equivalente a la dieta estadounidense. Los investigadores encontraron un aumento de las bacterias malas o patógenas que producían una toxina llamada LPS (Lipopolisacárido), la cual se filtraba en el cuerpo a través del intestino permeable.

Estas toxinas LPS, se adhieren a las células inmunes y las estimulan para producir una tormenta de moléculas inflamatorias que bloquean el metabolismo, produciendo resistencia a la insulina, hígado graso, obesidad, entre otros.

Aún más interesante, los investigadores también encontraron que, incluso con una dieta no inflamatoria, inyectando LPS en los ratones, llegaron a los mismos problemas: la inflamación y la obesidad. Sólo con la inyección de toxinas en ellos, engordaban.

Los investigadores encontraron que al eliminar los microorganismos patógenos pudieron prevenir también la obesidad y también la diabetes. Explicaron que mediante la adición de fibra soluble en la dieta proveniente de los vegetales, puede aumentar la población de los microorganismos benéficos como las bífidobacterias que conducen a la pérdida de peso y disminución los firmicutes, una familia de bacterias que causan obesidad.

Según Sanz Y. (2009), las dietas caracterizadas por una ingesta elevada de grasa y bajo contenido en fibra se considera que pueden contribuir a un desajuste en la microbiota intestinal, que a su vez puede predisponer a la obesidad.

Cada vez que te sientes en tu mesa a comer, recuerda, no eres el único. Las bacterias en tu intestino también comen de ese festín y controlan el almacenamiento de grasa, las calorías que absorbes e incluso la escogencia de lo que deseas comer. (Greenlaw P., 2015)

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