Lactancia Materna: Un Acto de Amor y Protección Inmunológica

Lactancia Materna: Un Acto de Amor y Protección Inmunológica

Nutrición en el Embarazo y la Infancia

02 Agosto 2017

Sabemos que la leche materna es considerada el mejor alimento para los lactantes menores de 6 meses, ya que proporciona la energía y nutrientes necesarios, sustancias bioactivas y factores inmunológicos que permiten el adecuado crecimiento y desarrollo, además de proveer beneficios cognitivos y emocionales para el bebé.

Ahora bien, ¿Sabías que lactancia materna tiene un papel en la programación metabólica del bebé? La programación metabólica, hace referencia a la influencia que tienen determinados metabolitos y neutransmisores en períodos críticos del desarrollo infantil que son capaces de tener repercusiones en la fisiología y metabolismo en la edad adulta. Por ello la alimentación del bebé, tiene una influencia directa no sólo en su crecimiento y desarrollo, sino en su salud futura.

La lactancia materna disminuye la incidencia de obesidad en etapas posteriores de la vida en comparación con los alimentados con fórmula. Además se ha señalado que este efecto es dosis dependiente, es decir, se ha encontrado una menor prevalencia de obesidad a mayor tiempo de lactancia materna en el primer año de vida (Garibay-Nieto & Miranda-Lora, 2008). Se ha observado una reducción del 4 al 20% del riesgo de obesidad solo con la lactancia materna. Además de la obesidad, la lactancia materna reduce el riesgo de otros factores metabólicos asociados a la incidencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Se han evidenciado mayores niveles de insulina, un aumento en los depósitos grasos y desarrollo de adipocitos en los niños alimentados con fórmulas.

El metabolismo energético de los recién nacidos alimentados por lactancia materna es diferente al generado por el consumo de fórmulas a partir de leche de vaca. Se ha encontrado una disminución en el gasto energético de los niños alimentados con fórmula, asociado con el menor  esfuerzo de la succión; esta adaptación influye en como su metabolismo se comporta ante el consumo y utilización de alimentos ingeridos en la vida adulta.  Además, se ha descrito que durante una toma de leche materna se producen señales de saciedad para que el bebé deje de mamar, en cambio en los alimentados con fórmula la cantidad consumida es regulada bajo indicaciones comerciales, lo que puede resultar en sobrealimentación. (Jarpa M., Cerda L., Terrazas M., & Cano C., 2014).

Lactancia Materna Inmuno-nutritiva

La leche materna contiene una gran variedad de componentes inmuno activos como TGF beta (factor de crecimiento transformante beta), con acción protectora en inflamación intestinal asociada a una promoción en la producción de IgA, favoreciendo la tolerancia alimentaria disminuyendo el riesgo al desarrollo de alergias (Munblit, 2017). También en la leche materna, se encuentran factores de crecimiento que influyen en la maduración del sistema inmune, así mismo ofrece una de las principales fuentes de microrganismos para el desarrollo de la microflora intestinal del lactante, lo cual es crucial para educar el sistema inmune, ya que le ofrece de información y entrenamiento para que el organismo del bebe pueda establecer un balance entre la tolerancia y la reactividad inmunitaria necesaria para mantener una adecuada salud (Biagi, 2014)

Actualmente las investigaciones científicas se están concentrando en el estudio de la influencia de los “Primeros 1000 días de vida”, que es el periodo de tiempo comprendido entre el desarrollo del embrión en el momento de la concepción y los dos años de vida del lactante, este periodo se divide en 3 etapas: Los 9 meses de vida intrauterina, los primeros 6 meses de vida y de los 6 meses hasta el segundo año de vida (Díaz Martín, Díaz García, & Bousoño García, 2015). De allí la importancia de la alimentación no sólo del bebé, sino principalmente la alimentación y el estado nutricional de la madre antes, durante y posterior a la gestación.

Por tanto, la composición  de la leche materna  va a depender en gran medida  del estado nutriconal de la madre y de   la alimentación que reciba la madre, por lo tanto la dieta de la madre debe ser también libre de alimentos que le causen intolerancias, alergias, y sensibilidades alimentarias que puedan pasar a la leche materna ocasionando  también alergias y sensibilidades  en el sistema inmunológico del bebé generando no sólo síntomas gastrointestinales , sino también síntomas y enfermedades en otras partes del cuerpo como dermatitis, asma, lloriqueo, y otras manifestaciones de base inmunológica.  Por tanto, es importante que la madre remueva  los cereales, lácteos a partir de leche de vaca,  alimentos procesados y alimentos que causen sensibilidad y así la lactancia sea lo mas exitosa posible.

Sea como sea, siempre la lactancia materna es la mejor opción. Siguen investigaciones que relacionan que la utilización de fórmulas artificiales influyen en un mayor riesgo a padecer enfermedades que tienen una base inmunológica, como el asma, diabetes tipo I, Enfermedad Celíaca, Colitis Ulcerativa, eczema, entre otras (Organización Panamericana de la Salud, 2010)

Por todas estas razones, NutriWhite reconociendo la importancia que tiene la alimentación en nuestra salud, recomienda que la madre se prepare previamente para la concepción, así como, reciba una alimentación personalizada en inmunonutrición no sólo en el embarazo sino también durante la lactancia. Un acompañamiento profesional para la madre, que reciba la asesoría y apoyo es necesario para que logre una lactancia materna exclusiva y exitosa hasta los 6 meses de edad y a partir de allí, continuar con la guía  #OkNutriWhite recibiendo las bases y estrategias para iniciar con la alimentación complementaria de su bebé de forma planificada y segura para evitar la presencia de enfermedades del sistema inmune, acompañando esta alimentación con la lactancia materna hasta los 2 años o más para seguir ofreciendo la mejor protección para su bebé y su futuro.


Referencias

Biagi, E. y. (2014). The Bacterial Ecosystem of Mother's Milk and Infant's mouth and gut. Frontiers in Microbiology.

Centro de Atención Nutriciónal Infantil Antímano (2014). Nutrición en el embarazo. Caracas.

Díaz Martín, J., Díaz García, P., & Bousoño García, C. (2015). La importancia de la Nutrición en los primeros 1000 días de vida. Boletín de la sociedad de pediatría de Asturias, Cantabria, Castilla y León, 148-152.

Garibay-Nieto, N., & Miranda-Lora, A. (2008). Impacto de la programación fetal y la nutrición durante el primer año de vida en el desarrollo de obesidad y sus comlicaciones. Bol Med Hosp Infant Mex, 451-467.

Jarpa M., C., Cerda L., J., Terrazas M., C., & Cano C., C. (2014). Lactancia materna como factor protector de sobrepeso y obesidad en preescolares. Revista Chilena de Pediatría, 32-37.

Munblit, D. y. (2017). Immune Components in Human Milk are associated with early immunological health outcomes: a prospective three-country analysis. Nutrients.

Organización Panamericana de la Salud. (2010). La Alimentación del lactante y del niño pequeño. Washington, D.C.

 

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